viernes, 29 de junio de 2012

Capitulo 1: Lo compuesto


"Me enamore mas de la cuenta" le escribió, y era de sospechar ¿porque que significa mas de la cuenta? ¿Hay medida?. Ella igual entendió cual era el punto, las palabras de él exacerbando aquel sentimiento. Se quedo con eso, con su exageración y la porción del discurso que a fin de cuentas decía algo de lo que ella quería escuchar: El esta enamorado y no existe ni mucho ni poco, existen locos, se dijo.

A María Laura le complicaba la vida la profecía de aquel amor. No había razón especial, simplemente ella no sabia que hacer con eso y la pasaba mal con lo que no sabia lidiar por mas que aquello radique en el encuentro de su propia búsqueda.

"María Laura", siempre le molesto lo compuesto de su nombre. Nadie nunca la llamo ni María ni Laura, siempre María Laura, como un tiempo infinito hasta que terminaban de pronunciar su nombre. "Un tiempo en el que podría haber hecho otras cosas, como bordar, correr un mueble de lugar o simplemente ojear una revista, cualquier cosa mas útil que esperar que me terminen de nombrar". Se preguntaba porque su identidad no podía ser como cualquiera de las otras, donde nadie cuenta el segundo como nombre de uso, donde solo se sabe de aquel segundo nombre el día que te casas o te morís, o en algún tramite de esos donde se solicitan los datos completos. La identidad es esa. Y ella, ella nunca supo presentarse de otra manera porque no se sentía ni Laura ni Maria a secas, ella era una Maria Laura todo junto, aunque aquello le pese a razón de perdida.

María Laura tenia una vida como cualquier otra. Una de esas vidas donde la gente usa sweater de bremer y uno igual en forma y color pero de hilo en verano. El pelo lo llevo siempre igual "es el pelo de una María Laura" decía. Según María Laura el pelo de una María Laura no es ni corto ni largo, nadie puede decir ni que es corto ni largo, esta por ahí, debajo de los hombros 5cm. El color es de un castaño tan oscuro que podría ser el comienzo de un negro, pero no es negro ni tácitamente un castaño, es ese color que pensas dos veces y dudas decidiendo cual de los dos es. Un pelo lacio que engaña de crespo que a fuerza de cepillo cada mañana le roba un tiempo al que ella le suspira en tono de lamento. "Porque el pelo tiene que ser lacio, afirma ¿porque el pelo tiene que ser lacio? se pregunta. Porque si, por la misma razón que se usa mantel y luego de levantarlo se le pasa un trapo húmedo a la mesa, porque si".

Su vida era de esas de las que nadie nunca recordaría por nada en particular pero siempre tendrían algo bueno para decir.