lunes, 17 de diciembre de 2012
Capitulo 2: José María
"o es a él o es la idea de él" dudaba, la percepción de extrañar la sentía tangible, lo cierto es que tenia que ver con un efecto: él. La huella.
Pasado el tiempo la estrategia se basaba en dejar que el tiempo pase, como si una placa de 'meses después' fuera la solución. Depositaba en aquella ilusión la fantasía de un bienestar instantáneo. Absurdamente, cada día y cada noche, el primer y ultimo pensamiento era la imagen de aquel día que ella supo que sabia mientras lo observaba. Mirarlo, la cosa mas cotidiana en los saltos de tiempo.
Las mañanas se abandonaron, mutando en diarios día de la marmota, donde en primeros tiempos, la imagen era acompañada en tristeza para mas luego ser acompañada en frustración de lamento.
Ella solo quería un rock suave, él era su única canción "el problema es que vos tenes un disco lleno de temas, y para mi solo suena una", y esa fue la ultima oración de sus encuentros, seguido, un gesto en el rostro de él, uno donde su cara bocetaba muchos.
Dentro del esquema perfecto y sobre lineado ella podía ver como la duda lucia desnuda. "Nadie se atrevía a decirlo, pero hubo un hombre que no pudo disfrazar la realidad y la tuvo que gritar".
La mitad del día la dedica al trabajo de todos los días "ya no importa quien grite o quien responda al esquema". La otra mitad cocina tarta de ciruela, las prepara mientras lo imagina llegar "sube las escaleras y el olor de la masa lo hace sonreír" "María Laura esta cocinando el pastel que tan feliz me pone... cuando llegue la voy a encontrar salpicada de polvo blanco, con los pelos cubiertos de harina, saboteando en pequeños estornudos". Y cuando el ruido de la llaves se convirtiera en realidad, ella simplemente levantaría los ojos, mientras sus manos detienen por un instante la masa, para mirarlo y obsequiarle una pequeña sonrisa de lado y de ojos destellados.
La fantasía se desvanece. La tarta esta lista y él no llega. Es que él nunca va a llegar. Él no puede.
Ella se llora un poco, o hace de cuenta que. Se pregunta si él la piensa tanto como ella a él, si también le cocina pasteles, si cuando camina por la calle siente que se agarran de la mano. Si su olor todavía le es presente, si su boca es un recuerdo sensible, si en silencio todavía la escucha sonar.
José María, así se llama. "Dos personas que comparten un nombre que no se separa son dos personas que deben de estar juntas". Lo vio como algo del destino. Sueña, se ríe, se lamenta.
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